Demanda eléctrica del país se duplicaría hacia 2038, proyecta la CNE
El escenario plantea ampliar la capacidad de generación y avanzar en transmisión, renovables y almacenamiento para responder a las necesidades futuras del país
Demanda eléctrica del país se duplicaría hacia 2038, proyecta la CNE
El escenario plantea ampliar la capacidad de generación y avanzar en transmisión, renovables y almacenamiento para responder a las necesidades futuras del país

Santo Domingo.– El crecimiento económico y los cambios en la forma en que los dominicanos consumen energía podrían llevar la demanda máxima de electricidad hasta 7,595 megavatios (MW) hacia 2038, impulsada por una mayor actividad industrial y turística, el consumo de los hogares, la electrificación del transporte y el avance de los servicios digitales.
Frente a este panorama, la Comisión Nacional de Energía (CNE) trabaja en una planificación de largo plazo que busca anticipar las necesidades del país y orientar las decisiones sobre generación, infraestructura, almacenamiento e inversión necesarias para acompañar su desarrollo.
Así lo explicó Ángela González, gerente de Planificación de la CNE, durante su participación en la XI Semana de la Energía, donde presentó las perspectivas del Plan Energético Nacional (PEN) 2025-2038.
González destacó que el PEN ha sido concebido como un instrumento de planificación integral y participativo, construido a partir del análisis de las necesidades energéticas del país y del intercambio con actores vinculados a los distintos sectores de la economía, con el propósito de anticipar su evolución y orientar las decisiones de largo plazo.
“El reto no es solo producir más energía, sino crecer al ritmo de la demanda”, destacó González.
Anticipar las necesidades del país
Los escenarios utilizados para la elaboración del PEN sitúan la demanda máxima en alrededor de 5,070 MW para 2030 y 7,595 MW hacia 2038. Esto supone prácticamente duplicar los 3,940 MW establecidos como punto de partida en las proyecciones del Plan.
Para González, estas proyecciones permiten dimensionar con anticipación las necesidades futuras y establecer una hoja de ruta para que la expansión energética acompañe el ritmo de crecimiento de la economía.
El PEN tiene entre sus principales objetivos preparar el sistema para el crecimiento, fortalecer la infraestructura y expandir la generación, acelerar la incorporación de energías renovables, sumar almacenamiento y generar condiciones de confianza para atraer inversión privada.
Renovables, transmisión y almacenamiento
La incorporación de nuevas fuentes renovables constituye uno de los componentes de esa expansión, pero deberá avanzar conjuntamente con el desarrollo de las redes necesarias para transportar la energía.
El PEN identifica 13 zonas con potencial renovable que requerirán nuevas líneas y subestaciones para evacuar la energía a partir de 2030, bajo criterios técnicos, ambientales y territoriales.
El almacenamiento tendrá igualmente un papel relevante para aprovechar mejor la generación proveniente de fuentes variables, como la solar y la eólica, y aportar mayor flexibilidad al sistema.
Uno de los escenarios evaluados contempla hacia 2038 la incorporación de 4,390 MW de capacidad renovable, 2,925 MW de generación térmica y 2,050 MW de almacenamiento, además de capacidad de reserva para responder ante contingencias.
La planificación considera además al gas natural como combustible de transición, por su capacidad para aportar flexibilidad operativa mientras continúa aumentando la participación de las fuentes renovables.
Inversión para acompañar el crecimiento
La transformación prevista requerirá también una importante movilización de recursos. Las estimaciones del PEN sitúan en aproximadamente US$12,790 millones la inversión total hacia 2038 para asegurar un suministro alineado con el crecimiento nacional.
De ese proceso, las energías renovables representan una parte significativa: el Plan estima alrededor de US$5,400 millones entre 2024 y 2030 y otros US$2,900 millones entre 2031 y 2038 para avanzar y posteriormente consolidar la participación prevista de estas fuentes.
González destacó que una visión de largo plazo permite identificar las necesidades antes de que se conviertan en brechas, establecer prioridades y orientar las inversiones requeridas para el desarrollo energético del país.
El Plan Energético Nacional 2025-2038 se encuentra en su etapa final para publicación. Su elaboración ha integrado análisis técnicos y un proceso participativo para establecer una hoja de ruta que responda a las necesidades futuras del país y oriente el desarrollo energético de la República Dominicana en el largo plazo.



